El peligro de ponerse la foto de perfil con el filtro de la bandera francesa

My Way, el blog d'Èric Lluent

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A raíz del atentado de este viernes en París, Facebook ha impulsado un filtro opcional para todos los usuarios de la red. En esta ocasión, el filtro pretende solidarizarse con las víctimas del atentado convirtiendo tu foto de perfil en una imagen que funde la original con los colores de la bandera de Francia. Por supuesto, minuto tras minuto los usuarios van utilizando la herramienta, llevados por el choque emocional que suponen los ataques en la capital francesa. Es evidente (aunque no creo que sea deseable) que en el mundo hay muertos de primera y muertos de segunda, incluso de tercera y cuarta. Es hasta cierto punto entendible que a un ciudadano europeo le aflija más un atentado en París que otro en Beirut. De hecho, si tenemos en cuenta la cobertura mediática que se hace de uno y de otro sería de extrañar que a un ciudadano…

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Me da por amarte sin saber cómo.

A las 5 de la mañana,

Es la hora cuando más estas por aquí.

Me acuesto y te pienso sin poder dormir.

Mis madrugadas te extrañan,

Me recuerdan a ti.

Me recuerda un nosotros de miles de letras,

Un nosotros que aun no se ha escrito,

Un nosotros que ronda en mi mente, en mi insomnio,

Un nosotros que ronda en mis horas sin ti.

Hay un sinfín de letras intentando salir,

Pero no encuentran la forma adecuada,

A veces son almohadas que buscan asfixiar mis monstruos,

A veces pedazos de algodón que quieren acariciar tu rostro,

Sentir lo mismo de distintos modos,

Porque sé que te amo sin saber cómo,

Porque sé que me amas cuando respiras, cuando me muerdes, cuando me abrazas, cuando sonríes…

Sé que te amo aunque no sé cómo, solo lo hago, solo quiero hacerlo, sin prisas, sin miedos, sin todos los monstruos que nos quitan el sueño.

Tal vez ya me duerma y no despierte muy pronto,

Tal vez no me veas y me extrañes un poco,

Tal vez sí es posible amar tanto y no saber cómo.

Y aunque no pueda explicarte mis modos, sé que te amo y que eres mi todo.

¿Todos somos Ayotzinapa?

Estoy un poco harto de hablar de mi país, y no es porque no lo ame o no me sienta orgulloso de él, al contrario, es por respeto, es porque acepto un poco de culpa, es porque aunque sea en un cachito soy México, y ese cachito que soy yo, tampoco actúa del todo bien.

Es bien fácil tirar la bolita, echar la culpa, lavarse las manos, deslindarse aun de nuestro mismo entorno… pensar que nosotros estamos bien porque hacemos “lo que podemos” o porque “sí yo pudiera haría más”, es por eso que tal vez no había externado mi sentir, porque en cierta medida me siento hipócrita al hacerlo, se me hace poco coherente exigir un cambio de forma externa, es decir, sin tener la mínima intención de participar en el, hablando mucho y bonito pero quedándome inmóvil sin hacer nada. (ojo, no es pedrada)

Sin embargo hoy diré un poco de lo que pienso (siento) y cual es mi percepción, que seguramente poco importara, pero me siento conforme al expresarlo porque deseo que lo que hoy escriba en estas lineas sea para mi y para muchos de nosotros acción en la palabra.

Comenzaré por formular como pregunta una afirmación que últimamente ha sido muy sonada ¿Todos somos Ayotzinapa?… Antes de conocer el lamentable caso que se suscitó en dicho lugar muchos de nosotros ni siquiera sabíamos como se escribía, dónde quedaba o por lo menos si existía un lugar con tal nombre. Espero que no solo sea una moda, espero que deje huella, que haya un eco, que no se convierta en una simple historia, en un laberinto circular, que no sea solo un recuerdo lamentable sino un punto de partida hacía algo mejor, que no sea un 2 de octubre, que no sea un Acteal, que no sea un Atenco, que no sea un simple, vago y mal recuerdo.

Hay muchas cosas para criticar, existen múltiples hoyos negros en nuestras leyes, nuestras autoridades e instituciones se vuelven cada vez más incapaces, pero no hemos reparado en nuestro quehacer cotidiano, en nuestras responsabilidades como ciudadanos, como mexicanos, no hemos puesto nuestro granito de arena para modificar un poco nuestro entorno, en vez de eso nos quejamos, culpamos a otros de nuestra situación, nos escudamos en mil y un pretextos, creemos que alzamos la voz sin darnos cuenta que nuestra “trinchera” ni siquiera se encuentra en el campo de batalla, sin darnos cuenta que solo nos exhibimos y justificamos poco a poco y de manera penosa nuestra rendición.
Creo que poco a poco perdemos nuestra visión periférica, (y creo que eso ocurre a propósito) y nos adaptamos a una mirada unidireccional que rechaza, que juzga, que cierra sus ojos y sus oídos. Es preciso quitar la venda que nosotros mismos hemos colocado al frente, tenemos que voltear para muchas otras direcciones no podemos solo enfocarnos en lo que el gobierno esta haciendo mal, no podemos exigir sin dar a cambio.

Indignarnos es natural, pero lo que no es natural es indignarnos y solo quedar en palabras vanas, se escucha padre al unisono lo que cantan en las marchas, exigimos justicia, techo, seguridad, paz, democracia, trabajo, salud, educación, libertad… pero ¿qué hacemos?…

Tenemos al gobierno que merecemos tener, y eso no se cambia haciendo marchas, se cambia aprendiendo a votar, se cambia votando, se cambia respetando el voto, (no vendiéndolo) dándole el valor que merece… tenemos la televisión que merecemos tener, nos gusta depender del canal de las estrellas, creerle a los noticieros, a las novelas y a los espectáculos de Televisa y de TvAzteca. Hacemos más rico al rico y miramos hacía abajo a nuestra gente pobre, no nos damos cuenta (no queremos darnos cuenta) que estamos más pa´abajo que pa´arriba.

Esta de huevos la solidaridad con este caso, pero no somos solo Ayotzinapa, somos México y necesitamos despertar… dejemos de culpar al gobierno federal, dejemos de cuestionar sí es o no un pendejo el presidente, dejemos de recargarnos totalmente en las instituciones del estado y aprendamos a tomar fuerza con nuestras propias piernas…

¿Cómo?… Bien fácil, deja de tirar basura, maneja con respeto, no contamines, ahorra agua, trabaja con gusto y busca superarte todos los días, consume productos nacionales, no pelees por tonterías, deja de dar mordidas, deja de ver televisión (y si ves televisión por favor hazlo como punto de referencia y no como instructivo y religión) lee más (mucho más… un chingo más) recuerda a José Martí “un pueblo educado es un pueblo libre”, deja de discriminar, tiende la mano al que lo necesita.

Creo sin duda que esa es una buena trinchera, hay mil cosas que podemos hacer para cambiar, dejen de decir “Me dueles México”, cuando en verdad te duele algo no lo andas pregonando,buscas una solución porque te incomoda, porque te sientes mal, porque quieres a toda costa tener bienestar, y sí lo gritas es porque tienes el remedio en la mano, … ¿Te duele.. en verdad te duele?… ¡pues cúrate cabrón!

14

5, 4 y 5 haciendo un 14 perfecto,

la mezcla de 1 entre 4,

4 hojas que se llevó el viento

sin rumbo fijo arrastradas por el tiempo,

por caricias que se extrañan

pero que nunca existieron.

 

De tiempos remotos y malos momentos,

pensamientos callados y delirios obscenos,

de besos pendientes y buenos encuentros.

 

Sí los 2 nos restamos al 14 no mucho obtenemos,

12 meses… un año imperfecto,

un año de lluvias, de sol, de recuerdos,

de abrazos, de cafés y de hoteles,

de 1000 y un defectos.

 

12 meses de “te odios”

14 días de “te quieros”

 

Robando al corazón.

Me has robado las noches que no duermo,

los días que te pienso,

los fríos que te extrañan,

mis manos que ansían tu cuerpo,

mis ojos que te buscan,

mi aliento que te llama.

 

Comienza el mes bajo la lluvia

me encanta tu boca y el cielo nublado,

te intriga la mía…

…mi boca que llena la tuya con besos robados.

 

La lluvia camina sobre tu pelo mojado

con la luna te ocultas, pero te encuentran mis brazos,

ella se escondía de nosotros pero seguía nuestros pasos

tal vez mayo no baste para tenerte a mi lado.

 

El amor no es más que un robo

un vil robo y solo eso,

una mirada robada por dos ojos

una mano robada por diez dedos

tu olfato robado al juntar tu nariz con mi pecho

cuatro labios atrapados en un beso,

la respiración que torpe solo acierta para extraer suspiros bien mezclados con silencios.

 

De pie abrazados

junto al frío, junto al agua, junto al tiempo.

 

Manos que se juntan,

bocas que se funden,

miradas que se cruzan,

noches de amor y robos entre cielos que se nublan,

que nos besan, nos destruyen, nos trituran, nos azotan, nos desarman, nos empujan.

 

Tu mirada, mi boca, tus ojos, mis besos…

… le robamos basura al corazón y solo eso.

Realidades sin pies, sueños sin alas.

Sería interesante crear algunos personajes para un escenario que pudo haber sido, entre islas desiertas llenas de libros y malentendidos que forman guerras en guiones de cientos de páginas, un último refugio entre confesiones y poesías, entre secretos y obsesiones, volando libres pero temblando porque no saben que son invisibles, cobrando vida ente cuentos y realidades.

Canciones de verano que se pierden en otoño, un atardecer lleno de smog donde se filtran unos cuantos rayos de ilusiones entre déjà-vues de Polanski y Von Trier, habitando cabezas llenas de ideas con forma de ratas que tratan de salir siendo ardillas.

Desvelos perdidos entre demonios y miradas, llenos de alas, recuerdos y creaciones que le buscan un sentido a las ausencias presentes y a los días soleados sin pizca de luz, los ojos inundados tras múltiples lloviznas inofensivas pero constantes.

Travesías utópicas que juegan vidas en un tablero de 64 casillas, magia de cartón prescrita para recuperar momentos perdidos, pasillos llenos de cuentas regresivas, tormentas que luchan contra letras que nacen y mueren en pequeños vasos de cristal, letras que se ahogan en caballitos de tequila.

Voces, comienzos, ideas, realidades sin pies y sueños sin alas.